Serenidade

Entrevista

Roberto Menescal

Serenidade: ¿Qué es Bossacucanova?

Roberto Menescal: Antes quiero recordar un poco. Debemos recordar siempre que la Bossa Nova comenzó con una mezcla entre samba y jazz porque nosotros éramos jóvenes que gustábamos mucho del jazz, porque nosotros no teníamos una música representativa de nuestra generación. Y con esa mezcla hicimos una música que nos ha dado muchas satisfacciones.

Hoy que la Bossa Nova tiene cuarenta años o un poco más, tiene que continuar en busca de nuevas salidas y me parece una cosa muy interesante que los jóvenes quieran bailar. Cuando hicimos la Bossa Nova, los americanos nos preguntaban “¿Cómo se baila la Bossa Nova?”. Y yo respondía “No sé”, nunca había pensado en eso pero hoy los jóvenes lo bailan todo, quieren bailar y con el baile nosotros tenemos una especie de gancho para traerlos hacia la Bossa Nova y otras música como el jazz, entonces esto me parece una cosa muy saludable. Yo ahora no sé hacer Bossa Nova como en la época en la que comenzó la Bossa Nova porque la vida pasa. Yo tuve mucha suerte porque fui director artístico de la gran compañía Polygram y pasé como quince o dieciséis años sin tocar pero las influencias de los artistas que pasaron por mi fueron muchas y todo eso está saliendo ahora, una nueva mezcla. Entonces eso es lo que diferencia a cómo empecé y cómo estoy ahora. Además es muy natural porque si tu escuchas el disco, las armonías están ahí, la melodía, y ellos lo enriquecieron con ritmos nuevos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar con su hijo?

Roberto Menescal: Cuando salí de la Polygram, en el año 85-86, me invitaron a trabajar en un pequeño estudio y acepté. Un cierto día mi hijo apareció allí “¿Qué estás haciendo aquí?” y me dijo “Vine a hablar con los tipos de aquí que me llamaron”. Cuando salió ya estaba contratado como auxiliar técnico de sonido y empezamos a trabajar en mis producciones. Además tenemos un lenguaje muy ágil, y él empezó también a producir algunas cosas y, un día, el grupo Bossacucanova, que tenía un sello llamado Cucamonga que es un lugar de California, nos pidió los fonogramas de artistas Bossa Nova y si podían experimentar con ellos e hicieron un disco que se llamaba Bossacucanova. Uno de los tracks, el único que era instrumental, lo hicieron conmigo y el sello que lanzó el disco nos preguntó “¿sería posible que hicierais un disco como ese tema?” y ellos me invitaron y lo hicimos.

Yo trabajo en muchas cosas diferentes porque en la vida empecé como músico, después estudié arreglos, fui compositor, todavía hoy actúo con varios artistas y ahora estoy también haciendo esto. Entonces no puedo hacer solamente esto, tengo que hacer muchas otras cosas.

Serenidade: Es muy curioso lo que está sucediendo con los hijos de los músicos de la Bossa Nova. Con Bebel, hija de Joao Gilberto y Miucha; con Moerno Veloso, hijo de Caetano, ¿es eso de “Filho de peixe peixinho é”?

Roberto Menescal: En estos casos sí, y hay muchos otros, como el hijo de Edu Lobo. Lo que sucede es que el joven absorbe la música del momento, comercial, pero estos hijos están escuchando cosas diferentes a las que se ponen en la radio y aprenden cosas tal vez más elaboradas pero es difícil para ellos ser hijos de músicos como esos.

Serenidade: ... pero se están defendiendo bien...

Roberto Menescal: Porque principalmente están haciendo cosas nuevas, si ellos estuvieran haciendo las mismas cosas que nosotros hacíamos no creo que estuviese tan bien.

Serenidade: Pero también es gracioso que músicos como Marcos Valle, Joyce o tú estéis haciendo las mismas cosas que los hijos de los músicos de la Bossa Nova, mezclando la música electrónica con la Bossa Nova.

Roberto Menescal: Sí, sí.

Serenidade: Creo que eso sólo pasa en la música brasileña, que siempre ha sido mucho más abierta que otras músicas.

Roberto Menescal: También en la música africana escuche algunas novedades muy interesantes, pero en la música francesa no sucede, en la misma música americana no pasa.

Serenidade: La música americana, después de la Bossa Nova se cerró mucho.

Roberto Menescal: Sí, mucho, y es peligroso. Yo era una persona que pensaba “Solamente Bossa Nova”, pero con el tiempo...

Serenidade: Yo también pienso un poco así. Creo que la Bossa Nova, con toda su sencillez, es una música muy compleja y no necesita de la música electrónica, creo que la Bossa Nova está bien tal y como es en su origen.

Roberto Menescal: Sí, y va a seguir así. Hace quince años que yo voy a Tokio una vez al año. El año pasado me llevaron a una sala de baile Jazz & Bossa y vi jóvenes de 20, 18 años, todos bailando música de jazz de mi época y cuando salí, el tipo que me había llevado me preguntó “¿Te gustó?” y yo le dije “Aún no sé si me gustó, aún está muy aquí, muy reciente”. pero lo encontré muy interesante y quería saber porqué esos jóvenes van allá para bailar jazz y Bossa Nova y los japoneses, que son muy objetivos me contestaron que era porque se habían cansado de bailar ritmo y querían bailar algo más que ritmo y eso me pareció muy interesante porque puedes hacer música para bailar y música para escuchar y, si es posible, las dos.

Serenidade: ¿Qué diferencias encuentras entre este nuevo disco de Bossacucanova y el primero? En mi opinión, el segundo es mucho más elaborado, tiene más melodía, no es únicamente ritmo.

Roberto Menescal: El primero fue un experimento y dentro de un esquema que no se podía cambiar mucho porque ya estaba grabado. En este no, este lo grabamos para esto, compusimos dos o tres temas para el disco que se pueden tocar en Bossa Nova o se pueden tocar en jazz y creo que por ahí hay una salida interesante. Además me gusta mucho tocar. Ayer hicimos un show en Favela Chic en París y me quedé sin entender nada porque estaba totalmente lleno. Cuando salimos a tocar la gente gritaba, por nosotros, y les dije a los chicos “Parece los Beatles cuando llegaron a Estados Unidos”. Fue una sorpresa muy agradable. Todos los shows que hacemos y aquí creo que sucederá lo mismo, empezamos y el publico se queda así, mirando, la primera, la segunda, la tercera canción y al final, una locura, es una conquista diaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: ¿Crees que los discos de Bossacucanova quedarán para la historia de la MPB?

Roberto Menescal: Tal vez más como una primera experiencia de una cosa que va a quedarse porque ellos mismos no saben si esta es la forma ideal, parece que es una forma bonita y legal pero no se sabe si quedará. Es como la Bossa Nova, que comenzó un poco así, un poco asa, consiguió su forma y siguió. Me parece que quedaría como una cosa mas histórica de ese comienzo o, y sin ser derrotista sino sincero, puede ser que sean los últimos gritos del movimiento. Puede ser porque yo pienso que hay una historia del siglo que es que el siglo empieza, tiene una mitad y acaba, y tiene que acabar para empezar una nueva etapa. El movimiento musical comienza a tomar una forma hacia los años 20, 22 en el medio del siglo está solidificado como la Bossa Nova y tal vez estos sean los últimos gritos de eso...

Serenidade: Espero que no...

Roberto Menescal: ... o los últimos gritos de eso y los primeros de una nueva etapa. De todas formas, tenemos que hacerlo, no podemos quedarnos esperando.

Serenidade: Personalmente, me encantan tus canciones. Temas como Você, Telefone, Nos e o mar, Bye, Bye, Brasil, Rio... Me encanta no sólo la música sino también las letras de Ronaldo Bôscoli...

Roberto Menescal: ... un crack...

Serenidade: ... pero por muchas canciones que hiciese, siempre estará ahí O Barquinho. ¿Está cansado de ella o son tantas las cosas buenas que le ha dado que hacen olvidar esa referencia constante?

Roberto Menescal: Hasta hoy hay momentos en que pienso “¿Será que esa música es de verdad mía?”. Y creo que no es mía, es del Mundo, de África, de China, de Japón... O barquinho empezó siendo una música pero hoy es de todo el mundo. Es como una mujer, Giselle, la modelo Brasileña, bellísima, que es sólo modelo pero que en cada momento aparece de una forma diferente y con O Barquinho me parece que pasa eso, es extraño, es mi música pero no es mi música. Tom Jobim me contó una cosa interesante. Yo le preguntaba “¿Tom cómo es esa melodía que hiciste?”, “No sé, no sé ya, yo compuse esa canción y el pueblo la redondea”. Es interesante porque mi canción A morte de um deus de sal, yo la toco de una forma pero cuando la miro en mi Songbook, que yo escribí, era diferente y ya no sé ni cómo es pero no importa.

Serenidade: Leí que O Barquinho existió en la realidad, se llamaba Thiago III, ¿es cierto?

Roberto Menescal: Si, nosotros hacíamos pesca submarina y continué practicándola hasta que tuve cincuenta años. Después me enmendé y ya no lo hago más, no mato más peces... Pero en esa época los jóvenes hacíamos mucho deporte y la pesca submarina para mí fue muy fuerte. Yo fui el único de los músicos de Brasil que no me quedé en el extranjero y fue por la caza submarina y no me arrepiento de eso, pienso que alguno se tenía que quedar. Varias de nuestras músicas nacieron de esa idea, yo creo que el artista tiene, no la obligación, pero sí la posibilidad de transformar una cosa que no era buena en algo bueno.

Serenidade: Es muy curiosa la relación que existe entre la música brasileña y el mar. Dorival Caymmi habla del mar, Marcos Valle, que era surfista, habla del mar a su manera, tú hablas del mar...

Roberto Menescal: ... Tom Jobim... creo que es porque nosotros somos resultado de nuestro ambiente. Yo nací cerca del mar, y creo que fuimos la primera generación del mar, no la primera que fue al mar sino la que usó el mar con toda su esencia. Llegábamos de la escuela e íbamos a la playa para jugar al volley, volvíamos a casa, comíamos y volvíamos a la playa a jugar al fútbol, por la noche cogías la guitarra e ibas a la playa... El mar estaba muy presente. Si coges la música de Tom ves el mar, Marcos Valle era un surfista, Caymmi no era surfista pero vivía con los pescadores de Bahia, un lugar fantástico, entonces la naturaleza fue muy cantada por todos nosotros como la generación anterior, una generación bohemia, sus letras eran cansadas, “Nadie me ama, nadie me quiere, estoy en ese bar, por favor déjeme solo”, no era como lo nuestro en que todos nos queríamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: Creo que hay una anécdota muy graciosa con el patrón del barquinho porque él no se creía que trabajaseis en la radio.

Roberto Menescal: Él era una persona muy simple. Un día nos pregunta “Y ustedes en qué trabajan” y, la verdad, no sabíamos qué decir porque no trabajábamos en el sentido habitual y dijimos “Somos artistas”. “¿Artistas de qué?, ¿Qué hacen?”, “Nada, hacemos música”.

Otro día, estaba él con una radio grande al hombro, una radio que nosotros la llamábamos Paraibão, Paraiba es un estado de Brasil donde todos son muy machos, y ahí estaba él con el Paraibão al hombro y comenzó a sonar una música. “Escuche”, “¿Escuchar qué?”, “Escuche esa música”. Cuando acaba la música dicen “Acaban de escuchar a Maysa, de Menescal y Bôscoli, ‘Nos e o mar’”. “¿Y qué?” dijo el patrón “¿No escuchó?” y respondió “Es que no sólo hay un Menescal y un Bôscoli en el mundo”. Estaba más allá. Después cuando otros fines de semana otros artistas vinieron con nosotros en el barco, ya empezó a pensar “Algo esta pasando...”

Serenidade: ¿Y vosotros erais conscientes de que algo estaba pasando de verdad?

Roberto Menescal: No. La primera vez que fui consciente de que algo estaba pasando fue cuando llegué a Nueva York en el 62. Yo fui allí sin saber porqué. Le decía a Jobim “No puedo ir, tengo que ir a pescar...”. Cuando llegó el día del Caregie Hall “¿qué voy a hacer? No soy cantante, no se cantar”, y el tipo que nos había llevado, “No, no, tú tienes que cantar”. Yo debuté como cantante en el Carnegie Hall, nadie debutó en el Carnegie Hall, pero también acabé en el Carnegie Hall; fue la caída más rápida.

Cuando llegué a Nueva York, estaba en el control de pasaportes y había un tipo de la embajada brasileña que me había venido a recibir. Miré y vi a un grupo de músicos de jazz entre los que estaban aquellos a los que admiraba y de los que compraba todos los discos. Estaba como el barquero que no nos creía. “¡Gerry Mulligan!, qué suerte que estén aquí” y me dijo el de la embajada, “No, si es que han venido a recibirles”, “¿A nosotros? ¿Por qué?”, “Porque les gusta la Bossa Nova, adoran la Bossa Nova”. Me quedé... y empecé a tomar conciencia de que nuestra música se oía en las calles [tararea Samba de uma nota só y Desafinado]. Realmente no teníamos conciencia de nada de eso. Ronaldo Bôscoli una vez me dijo “Berto, si nosotros hubiésemos tenido la técnica de promoción de ahora, hubiésemos conquistado el mundo”. Pero no teníamos conciencia de eso.

Serenidade: Yo creo que transformasteis la música en todo el mundo...

Roberto Menescal: A cada lugar al que llegamos, tenemos muchas sorpresas. Por ejemplo, los países nórdicos...

Serenidade: ... Japón...

Roberto Menescal: ... Japón... No sé hoy en día qué tamaño tiene todo esto... En Japón solemos tocar en una sala para 250 personas durante una semana, llegas a 1000 personas pero ¿Cuántas personas son en realidad? Hace tres años hicimos un gran show en Japón por los 40 años de la Bossa Nova. Yo era el director artístico y pensaba que estaban locos porque había que llenar un lugar para 10 mil personas. No hubo ni un lugar vacío. Por eso no se si son diez, cien... no sé.

Serenidade: Tu produjiste discos de gente como Nara Leão, Elis Regina, Maysa... ¿qué es lo que recuerdas de estas tres grandes damas de la MPB?

Roberto Menescal: Son tres personas que fueron muy importantes para mi. A Maysa la conocí cuando éramos jóvenes porque somos de Espiritu Santo, un estado de Brasil, después se casó, comenzó a cantar y nos volvimos a ver cuando ella tenía 20 años y yo tenía 18 o 19. En el 61 ella nos buscó y nos dijo “Yo quiero dar un giro a mi carrera, quiero hacer un disco de Bossa Nova”. “Maysa, es un poco complicado, la Bossa Nova no es tu sonido”, “Pero yo quiero, quiero”. Y fue muy valiente y su decisión fue muy importante para la Bossa Nova a efectos de mercado y a mi me dio la oportunidad de hacer mis primeros arreglos. Después hicimos algunas cosas juntos pero ella era muy loca y yo soy muy organizado, era imposible, aunque todavía después le produje un disco para Polygram.

Elis Regina, la mejor cantante que ha tenido Brasil. Nos conocimos un poco tarde. Una vez fue a mi casa y yo no estaba y me quedé... “¡Ah, qué pena!”. Pero cuatro o cinco años después nos volvimos a ver, nos hicimos amigos, ella conoció a Ronaldo Bôscoli, luego se casaría con él, y la acompañamos al festival de Cannes para hacer un concierto y el concierto fue tan fuerte que cuando salimos del escenario, antes de los bises, un hombre nos para y nos dice “Antes de que regresen al escenario ¿Quieren hacer una turne?”, “De acuerdo”, “Mañana empezamos, yo hago unas llamadas por teléfono y mañana viajamos”. Estuvimos en París...

Serenidade: ... en el Olympia...

Roberto Menescal: ... sí, en el Olympia, grabamos un discos con Toots Thieleman, otro en Londres....

Serenidade: ... con Peter Knight…

Roberto Menescal: ... con Peter Knight… y fue muy interesante... Suecia... y cuando regresamos, trabajamos un poco más pero Elis era una persona difícil, pequeña pero con una fuerza... demasiado para mí...

Serenidade: Dejasteis de trabajar cuando ella se casó con Cesar Camargo Mariano, ¿Tuvo algo que ver la boda con ello?

Roberto Menescal: No, no, dejamos de trabajar en el 71 y ella después me llamó para producirle un disco. “Ok-le dije- pero para producirte el disco yo tengo que hacer algo más” y para ayudarme llamé a Cesar Camargo Mariano y allí empezó.

Nara Leão, nos conocíamos desde los 10 o 12 años y fuimos amigos y estuvimos juntos en cierta manera durante toda la vida. Ella fue la responsable de mi salida de la Polygram sin que yo fuese consciente de ello, de que ella me estaba trayendo para los discos de nuevo. Había estado 15 o 16 años sin tocar y gracias a ella estoy aquí. A diferencia de las otras dos artistas, ella era muy fuerte sin apenas hacer fuerza.

Serenidade: Yo la imagino como una mujer muy equilibrada...

Roberto Menescal: Muy equilibrada... Hay un artista, Oswaldo Montenegro que dijo de ella “nunca una persona ha hecho tanto ruido en la música brasileña con tanto silencio”. Es una persona muy querida y tengo recuerdos muy buenos de ella todo el día. Continuamos siendo muy amigos.

Serenidade: Hoy muchos de sus amigos ya murieron, Nara, Bôscoli, Elis, Maysa, Tom, Vinicius... ¿Cómo se afronta todo esto?

Roberto Menescal: Yo creo que de una manera muy clara: Tu escoges un modo de vida, todos ellos escogieron un modo de vida y yo escogí uno diferente. A mi no me gusta estar en los bares, esa expresión que se usa mucho en Brasil de “Vamos jogar conversa fora”, a mí sólo me gusta la conversación dentro. La vida es demasiado interesante para que pierdas un tiempo tan grande así. Además ¿Cuántas cosas podría haber hecho Jobim si hubiese pasado en los bares la mitad del tiempo que pasaba en ellos? Pero todo bien, es lo que ellos escogieron, muchas noches, mucha bebida, bebieron mucho, tomaron de todo... Nara no, lo de Nara fue cosa del destino...

Ahora tengo otros amigos, tengo un proyecto con Ivan Lins que se llama Jobineando, grabamos un disco con Danilo Caymmi, Marcos Valle y Wanda Sá... no son nuevos amigos porque son amigos que ya conocía pero están más próximos.

Serenidade: ¿Como fue pasar de un sello importante como Polygram a un sello pequeño como el actual?

Roberto Menescal: En Polygram fui directivo duranteunos 10 años, después se me hizo muy pesado. Hasta el 71, 72, la música era la música pero de ahí en adelante, con las crisis del petróleo, los presidentes de las compañías vinieron de la parte de administración y entonces no se hablaba más de música sino de dinero. Yo me quedé muy triste por eso, los últimos años fueron muy pesados y fui preparando mi salida que se produjo en el 85 y creo que tuve mucha suerte, tanto al entrar como al salir. Mi deseo era un deseo de resistencia “Yo tengo que hacer esto, no importa lo que están haciendo en el mundo, no me preocupa la televisión...” y creo que en cada país alguien tiene que hacer esto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: ¿Crees que en Brasil no se valora lo suficiente la música que haces?

Roberto Menescal: La música que se hace es muy comercial pero una cosa te puedo asegurar, nunca, nunca trabajamos tanto como ahora, nunca. Porque, al mismo tiempo que hay esa música comercial, hay un tipo de público que sigue con nosotros. Estuve en Fortaleza haciendo un show con Marcos Valle. Fortaleza es un lugar de playa, caribeño, el público fantástico, todo Bossa Nova y cantando mucho... se me ponen los pelos de punta de recordarlo. A toda acción hay una reacción. Nunca trabajamos tanto, yo creo que es hasta un poco demasiado. Joyce dice una cosa muy interesante “Nosotros no hacemos MPB, nosotros hacemos MCB, música creativa brasileña”. Creo que esa es la verdad, la música popular brasileña es otra cosa, no quiero decir ni mejor ni peor, es otra cosa. Nuestra función ahora es estar siempre creando.

Serenidade: Tú estuviste en los dos conciertos más significativos de la Bossa Nova: el de la Facultad de Arquitectura y el del Carnegie Hall. A pesar de su fama, parece ser que no fueron buenos conciertos ¿no?

Roberto Menescal: Un año antes del concierto de Arquitectura celebramos otro que se llamaba Bossa jazz... o jazz bossa.... no, Samba session porque siempre hacíamos jams sessions y fue un éxito. Un año después hicimos el concierto de O amor, o sorriso e a flor y antes de comenzar el concierto, el tráfico estaba parado en la calle a causa del público que estaba esperando entrar. Hay una cosa muy curiosa, un periodista me enseñó una foto de ese momento y cuando miré descubrí en ella a la madre de mi mujer y a su hermana en medio de la gente, yo no sabía que habían estado ahí “mira este tío que está con mi hija”. Fue una cosa fantástica.

Otra cosa es explicar lo del Carnegie Hall. Cuando regresé a Brasil todos los periodistas, con el micrófono preguntándome “¿Por qué fue el fracaso del Carnegie Hall?”“¿Fracaso? ¿Qué fracaso” y me mostraron un reportaje de la más importante revista brasileña de la época O cruzeiro hablando del fracaso pero ninguna foto de las que aparecían era del Carnegie Hall porque la prensa no tenía las técnicas de ahora. No te podías defender porque ya estaba decidido que había sido un fracaso. El que escribió el artículo era el presidente de la Sociedade de Dereitos Autoriais do Brasil y según me enteré después todo se debía a que la Bossa Nova estaba adquiriendo una importancia que está causando un malestar en la sociedad de autores. Al día siguiente me invitaron a ir a un programa de un cronista social, Ricardo Maral y allí todos decían que había sido un fracaso y yo sólo tenía mi palabra. Al final, Ricardo dijo “Yo tengo una sorpresa, vamos a pasar un film grabado en el Carnegie Hall”“¡Increíble!” Había una escena, fantástica, en la que salíamos nosotros, cogíamos a Tom Jobim, lo empujábamos al escenario y entonces aparecía el Carnagie Hall con todo el público de pie, aplaudiendo a Tom Jobim. La cosa fue explicada pero ese film desapareció durante cuarenta años y sólo ahora ha aparecido de nuevo. Era la fuerza del dinero y de la Sociedad de Autores en la que ya estaba todo repartido.

Serenidade: Eres la primera persona que no me dice que el concierto de Carnegie Hall fue un fracaso. Hasta escritores e historiadores muy importantes sobre la Bossa Nova dicen que no funcionó.

Roberto Menescal: Sí, y algunas personas que fueron allí a cantar pero que no habían sido invitadas para ello también participaron de ese montaje, se prestaron a ello. Pero lo que es cierto es que después del Concierto todos se quedaron allí, si hubiese fracasado hubiésemos vuelto todos.

Serenidade: ¿Por qué no te quedaste allí? ¿Sólo por la pesca submarina?

Roberto Menescal: Sí, por eso, también porque tenía señalada mi boda para un mes después y porque me quedé muy triste con esa campaña pero todo está bien, el resultado está ahí para todo el mundo.

Serenidade: Entonces es cierta la portada de Elenco que te hizo Cesar Villela para su disco de Elenco A música de Roberto Menescal, en la que salías con traje de buzo y una guitarra. Era tu vivo retrato.

Roberto Menescal: Sí, y ya no tengo ese disco...

Serenidade: ¿No?

Roberto Menescal: No, porque cuando esas cosas salen de mí es porque estoy abierto a otras cosas que me abren nuevas posibilidades. No soy de guardar las cosas y vivir del pasado. Nosotros decíamos que “Quien vive del pasado es samba canção”.

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