Entrevista

Wanda Sá y João Donato

Imagine que se entera que dos de los músicos a los que más admira van a tocar en su ciudad. Imagine que le apeteciera hablar con ellos, preguntarles infinidad de cosas, decirles cuánto le gusta su música, que le firmen unos discos y, de paso, hacerles una entrevista para una revista con la que pasa el rato, que es lo suficientemente amateur como para ser divertida pero demasiado amateur como para convencer al promotor, al encargado del club, o al responsable de la discográfica de que debe permitirle acceder al local y hablar con ellos. Imagine que averigua dónde se alojan y que, tras reunir una colección completa de su revista, la deja en la recepción del hotel con una carta en la que les explica que le apetecería conocerles. Es muy posible que con estos datos muchos músicos no le prestasen la más mínima atención y lo tomasen por otro pesado fan. Sin embargo, si esos dos músicos son João donato y Wanda Sá, seguro que recibirá una llamada para fijar una hora en la que verse y pasar un agradable rato charlando de música o de lo que surja pues, si en alguna ocasión le ocurriera una cosa similar a esta que le contamos, sepa que con João Donato y Wanda Sá es mejor no llevar cuestionario previo, porque con ellos puede suceder cualquier cosa.

Wanda Sá: Siempre había tenido ganas de grabar con João Donato pero en los últimos años he tenido otros proyectos muy bonitos. El primero fue con Bossa Três, con Luiz Carlos Vinhas y Tião Neto. Lo grabamos y el año en que íbamos a lanzarlo en Japón, los dos murieron. Tião murió en mayo y Luiz Carlos en junio. Hubo un segundo disco que hice con Menescal y Gilson Peranzzetta y ahora este, el tercero, que he grabado para el mercado japonés, y que era un sueño desde que grabé el primero pero por entonces Donato estaba grabando otras cosas y no fue posible. El siguiente voy a grabarlo con una compañía japonesa llamada Videoarts que será lanzado posteriormente en Brasil por la compañía Deckdisc porque tenemos que respetar seis meses de exclusividad para el mercado japonés. Allí, el disco es más caro que comprar ese mismo disco de importación y para evitar que la gente lo pida por Internet es necesario esperar seis meses para lanzarlo en Brasil. Además de esta exigencia, el repertorio siempre lo decidimos en colaboración con los japoneses. Ellos piden unas cosas y hay que negociar hasta que llegamos a un acuerdo porque ellos suelen pedir las cosas más clásicas como Chega de saudade, Bossa Nova clásica, pero a nosotros, al ser un disco que también va a ser lanzado en Brasil, nos interesa un repertorio un poco menos clásico. En el caso de este último disco, combinamos sus intereses y los nuestros. Del repertorio de Donato debíamos grabar cinco músicas, y además querían standards de la música americana. Los dos que se incluyen en el disco, There will never be another you y But not for me fueron elegidos por Donato. De las otras, ellos propusieron unas, nosotros otras y acertamos. Conseguimos unos temas que nos gustaron a todos y el disco en Brasil tuvo muy buenas críticas justamente por la elección del repertorio porque tiene cosas diferentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: He visto que participa Meirelles tocando el saxo y la flauta.

Wanda: Mi próximo proyecto para Japón es con Meirelles e os Copa 5. Será mi cuarto disco para Japón y lo grabaremos en enero del 2005.

Serenidade: ¿Donato va a hablar con nosotros ahora o va a sentarse después?

Wanda: Donato es siempre una sorpresa. Es todo un personaje.

Serenidade: Entonces hablemos de cómo empezaste a tocar y a cantar.

Wanda: Soy de la segunda generación de la Bossa Nova en la que estábamos Edu Lobo, Marcos Valle, Dori Caymmi, Francis Hime... Somos hijos de esa primera generación y estábamos apasionados por Donato, por Tom [Jobim], por Carlinhos [Lyra]... La primera vez que vi a Donato fue en una fiesta que hubo en Ipanema, en el apartamento de Lula Freire, y en la que estaba Tom, Carlinhos, todo el mundo. De repente Tom dijo “Atiendan. Ahora van a conocer a mi profesor”, y nosotros, pensando quién sería el profesor de Tom. Resultó ser Donato que estaba pasando una temporada en Brasil porque hacía tiempo que no iba por ahí. Cuando se sentó en el piano nos quedamos todos con la boca abierta. Eso sería hacia el año 62. Posteriormente nos volvimos a encontrar en los Estados Unidos cuando fui con Sergio Mendes, en el 65, justamente cuando estábamos con el grupo Brasil’65.

Serenidade: Te he traído esto para que lo veas y para que me lo dediques. Es el disco de Wanda Sá con Brasil’65.

Wanda: ¡Ah! ¡Tenía veinte años! Era una niña pequeña. Era “Wanda de Sah”, con hache al final, para que los americanos pudieran pronunciar “Sá” porque si no sería “Wanda Sei”. Con Sergio Mendes estuvimos en Estados Unidos un año y ahí conocí mejor a Donato.

Donato: [Leyendo la portada del disco] “The greatest new south american arrival since coffe”.

Wanda:“... since coffe!” (risas).

Donato: [Leyendo] “Introducing the sunny, refreshing voice of Wanda Sah”. “Sunny” es “ensolarado” y “refreshing”, “fresco” ¿no?.

Wanda: Fresco no.

Donato: No, “refreshing”, refrescante.

Wanda: Conocí a Donato y, como te decía, era mi ídolo. Luego, en el 69, me casé con Edu [Lobo], fuimos a vivir a Estados Unidos durante dos años, y allí estudié música en la Berckley School of Music. Estudié armonía pero no cantaba porque tuve a mis hijos y estuve trece años sin cantar. Cuando volví a los escenarios, uno de los primeros shows que tuve fue con Donato, en Acre, con el Projeto Pixinguinha donde tocaba Donato, Alayde Costa y yo tenía una participación cantando tres músicas con ellos dos. Durante esa época, el 83, 84, y 85, toqué mucho con Donato, haciendo shows de piano y voz. Después él se fue a hacer sus cosas, yo me fui a hacer las mías con Menescal y no volvimos a coincidir hasta ahora. Era una época de un Brasil diferente, una situación musical diferente.

Donato: Sí porque después vino una etapa en la que la música se volvió extraña, absurda, todo el mundo tocando rock al mismo tiempo, rock paulista, carioca, bahiano, rock brasilia ¿¡qué es eso!? ¿¡dónde estaba la música!?

Wanda: Edu [Lobo] habla de que la música tiene muchas profesiones. Todos los músicos tienen el carné de músico para poder trabajar pero luego uno toca en los bares, en los restaurantes, de repente tienes que tocar rock... pero no dejas de ser músico. Son varias profesiones dentro de la música. Volviendo a lo que te contaba, después de ese periodo en que yo estuve tocando con Menescal, Donato estuvo haciendo otros proyectos. Sacaba tres discos por año porque tiene mucha facilidad para hacerlo. Con elementos sencillos, sin necesidad de elaborarlo mucho, hace fantásticos discos porque la música sale de él. Se puede sentar esta tarde y hacer tres discos.

 

 

 

 

 

 

 

 


Serenidade: Uno de los primeros recuerdos que tengo de João Donato es del tema Fotografía incluido en el disco Astrud Gilberto Album. En ese tema hay un solo de piano construido únicamente con tres notas y con ellas consigue una de las improvisaciones más impresionantes que he oído nunca.

Wanda: Eso es lo más difícil pero Donato siempre dice una cosa que es verdad “Todos andan buscándolo, y yo ya lo encontré”. Me encanta esa frase. Esa forma de tocar hace a Donato totalmente reconocible en cualquier lugar del mundo, allá donde lo escuches sabes que es él y eso le hace muy especial. En el último disco hay un corte, There will never be another you, del que mi hija me decía “Pero mamá ¿qué es eso?” y era porque Donato hace un solo de esos de los que hablas, en los que va repitiendo la misma nota. Donato ¿qué es esa cosa que dices que la gente hace ahora pero que tú ya hacías mucho tiempo atrás? ¿era un ‘riff’?

Donato: No, el 'loop'.

Wanda: ¡Él ya lo hacía en el 62!

Donato: Tengo un cuñado, casado con mi hermana, que es médico del Hospital de Aeronáutica de Rio de Janeiro que decía que mi música era un “Síndrome Repetitivo”. “¿Por qué síndrome repetitivo?” le preguntaba yo y él decía “Es una clasificación médica porque las características son las mismas que en los Síndromes Repetitivos. Son siempre las mismas dos notas”. A mi cuñado también le gusta la música y canta. Todos los médicos, los abogados, los jueces, los promotores, senadores, parlamentarios, príncipes, reyes y gobernadores son todos músicos pero no quisieron arriesgarse a una profesión en la que uno tiene que entregarse por completo y “que sea lo que Dios quiera”. Buscaron seguridad en cosas más sólidas.

Wanda: Donato ¿Qué serías si no fueras músico?

Donato: Sería aviador, piloto. Me gusta leer Antoine Saint Exupery, las novelas de aviación en las que cuenta los vuelos, como Vuelo nocturno, Correo sur, atravesando los Andes en tiempos remotos cuando los aviones tenían un motor, con gasolina limitada y no tenías radio controles. Tenías que adivinar las cosas, el viento... Yo hubiera sido piloto para garantizarme una buena situación material pero me suspendieron en los exámenes de los ojos por daltonismo, que es una mezcla de colores que no está en la realidad. Me dijeron que no era posible ser piloto con tendencia a confundir nubes con montañas. Estuve triste una semana pensando qué iba a ser de mi vida. No tenía ganas de ser otra cosa y entonces se obró la música.

Wanda: El primer instrumento que tocó João es el acordeón y también toca el trombón.

Serenidade: Creo que leí que también tocaba un poco el violín ¿no?

Donato: No, quien toca violín es Antonio Adolfo. Cogió el violín hace dos años y ya hace solos, improvisaciones, de todo. Yo empecé a tocar muy joven. El tiempo de la juventud es un tiempo maravilloso en el que uno cree que tiene las soluciones para todo y que los demás no saben nada. Pasado ese momento todo se arregla. Ahora hay una nueva generación de muchachos que es diferente de la que había antes. Antes no había televisión y los cantantes había que escucharlos por radio e imaginarte qué persona era esa que estaba cantando. Así me enamoré de Ella Fitzgerald sin saber que era una negrona grande. A mi me parecía una cosita venida del cielo. ¡Qué maravilla! Ahora ya sabes cómo son todos los artistas gracias a los video-tapes. Antes era sólo sonido e imaginación. Me acuerdo que yo tocaba en una estación de radio cuando se suponía que tenía que estar en la escuela, esto no lo publiques. Iba a la radio a las 7 de la mañana para un programa de música regional que se llamaba Mañanas en la roça, la roça es una especie de campo. Yo tenía unos 15 o 16 años y un día llegó una carta de una admiradora a nombre del Sr. João Donato. La gente creía que yo era un señor porque no se sabía quién estaba detrás del sonido. Era una carta escrita por otra persona de quien yo tampoco sabía quién era. Sólo supe que se llamaba Gladys, Gladys Rosentall. Se me quedó el nombre como recuerdo de que había alguien al que había gustado. La generación de ahora son todos especializados en Internet, un objeto que no sé ni cómo se conecta, como con el móvil que sólo sé cuál es el botón para hablar y para apagar. Los discos, por ejemplo, sólo tenían una música por una cara, ¡la otra estaba en blanco! Ahora tienes cuarenta músicas o más en un disquito. Ahora se puede viajar de un lugar a otro del mundo en horas. El único problema que tenemos es que no estamos de acuerdo unos con otros por no se sabe qué motivos. Sería una buena cosa que viviéramos con amor y compartiendo entre los lugares que tienen mucho y los que no tienen. Hay que pensar de una manera positiva y hay que saber qué es lo que estás haciendo. Hay que estar tranquilo porque si no, surge el malestar, las dudas, y si dudas se dificulta la realización del sueño.

 

 

 

 

 

 

Serenidade: Y siendo tan jóvenes, al surgir todo como un juego ¿Pensaban que ese sueño, que eso que estaban haciendo iba a tener alguna trascendencia? ¿Imaginaban una repercusión como la que finalmente tuvo?

Wanda: Ni siquiera pensábamos que se estuviera formando un movimiento, que aquello iba a transformar la música brasileña. Todos éramos jóvenes y Brasil también era diferente. Era un Brasil novo, con el Cinema Novo, con la Bossa Nova, con Brasilia, la capital nova. La Bossa Nova surgía en los apartamentos, en lugares en los que no podías tocar ni cantar muy alto, por eso fue tan íntima. Recuerdo reuniones en las que la gente decía “mas bajo, no podemos molestar”, todo era tocar de una forma silenciosa. Además era una música que surgió en la Zona Sul de Rio de Janeiro y que suponía una forma de hacer samba, porque la raíz de la Bossa Nova es el samba, hecho por la clase media. Personas que tenían más posibilidades, que iban a las universidades y, en ese aspecto, el público también era diferente. Desde el punto de vista musical, la gente de la Bossa Nova era muy generosa porque no había escuelas donde aprender y la única forma de hacerlo era entre nosotros, en las casas. La casa de Tom era una casa abierta, llegabas allí, estaba tocando y te lo enseñaba todo. La casa de Luizinho Eça, todas esas casas. La Bossa Nova siempre fue muy generosa para enseñar porque no tenía otro camino que no fuera ése. Es cierto que en la época surgieron academias de guitarra como la de Menescal y Carlos Lyra donde nosotros íbamos, pero fue con esa generosidad como la de Tom con la que aprendimos. Éramos niños de 18 o 19 años y él nos enseñaba a todos. Dábamos mucha importancia a la armonía, a los acordes, algo que hoy ya no es tan importante. Los acordes, la batida y esa forma de cantar de João Gilberto donde tiempo va para adelante, para atrás. Tengo una alumna japonesa que vino de Japón para dar cuatro clases de guitarra conmigo. Ella no habla portugués ni inglés. Teníamos que estar siempre con el diccionario. Cuando vino le pregunté “¿pero qué es lo que quieres aprender conmigo en cuatro clases?”, “Quiero aprender A Rá”, “la rana”, de Donato. Es una canción que es pura armonía. Al principio son dos acordes pero después cambia y ¿cómo se hacen esos cambios? Lo mejor es que te compres los discos y que los escuches, porque eso no se enseña. Estuvimos sacando la canción juntas y tardamos una clase entera sólo para la primera parte. Es una canción que me hace pensar que Donato no encaja en eso de la Bossa Nova. Creo que él es único y que va más allá. Él hace Bossa Nova, sí, pero él es latino, es cubano, es más internacional...

Donato: ... español...

Wanda: ... ruso...

Donato: ... francés... lunático...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Wanda: ... él es lo que quiera ser. Es brasileño, sus raíces están en Acre, pero no es sólo Bossa Nova. Tom también sobrepasó la Bossa Nova. Encuentro que Donato, al igual que Tom, cada uno a su manera, traspasaron las fronteras de nuestro país basándose en las raíces de Brasil. Puedes estar en cualquier lugar del mundo pero cuando escuchas una música de Tom sabes que es de él.

Donato: Tom está consagrado internacionalmente porque tiene nombre de Aeropuerto Internacional de Rio.

Wanda: Una vez le preguntaron “Tom, ¿cuál es la salida para un músico brasileño?”. “El aeropuerto”, respondió. Antes era el Aeroporto do Galeão pero, ahora, la salida para un músico brasileño es el Antonio Carlos Jobim.

Donato: Lo que sucede es que el Mundo es uno. El problema es que hay muchas divisiones geográficas pero, en realidad, es una sola tierra que pertenece a los habitantes. Los españoles, los brasileños y los tailandeses, pertenece a la Raza Humana porque todos sienten las mismas emociones. En todos los lugares tienen los mismos dioses sean cuales fueran y tienen las mismas personas, los mismos periodistas, los mismos músicos, los mismos cantantes, los mismos tipos que quieren innovar alguna cosa y a veces tienen suerte y en otras no, como algunos amigos que tenemos que murieron temprano, un poco a la manera de D. Quijote, queriendo luchar contra una cosa invisible que les aturdía y les hacía infelices. Los infelices mueren más rápido que los que están contentos. Los médicos siempre me han contado que los más contentos salen antes de las enfermerías, los más tristes se quedan. La tristeza mata. Hay que darse cuenta de que siempre hay una novedad cuando abres los ojos cada mañana. “¡Ah! estoy en Madrid. Vas a la ventana y ves a la gente caminar, las mujeres bonitas de España, los hombres guapos, los cochecitos Smart pasando...”. Si después vuelves a tus negros pensamientos y te pones infeliz es porque quieres. Hay que quitar las nubes negras del pensamiento y dejar que sigan las buenas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: Una filosofía de vida muy acorde con la Bossa Nova.

Wanda: La crítica de Carlos Galilea de nuestro concierto de ayer comienzadiciendo algo así como “Una música agradable”.

Donato: Cuando disfrutas de la vida, cuando estás contento, escuchas música celestial.

Wanda: Si no estás contento acabas con el corazón hecho una pasa, estar resentido... no, ese no es nuestro pensamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: João, he oído decir que eres de las pocas personas que aún mantiene contacto con João Gilberto ¿es verdad?

Donato: Tenemos una buena relación espiritual pero físicamente el contacto se ha roto hace unos dos años más o menos. Nos sentimos cercanos porque él es una persona amorosa. Él siempre ha sido un buen amigo, un compañero, que se preocupaba de cómo estaba uno. Está siempre interesado en nosotros pero tiene un mundo interior, un universo muy grande. La primera vez que nos conocimos me habían dicho de él “vas a conocer a un tipo de Bahia que se parece a ti” y a él le habían dicho “vas a conocer a un tipo de Rio que se parece a ti”.Yo acostumbraba a ir a los ensayos de los grupos vocales que había por esa época. Me gustaba escucharles ensayar, Os Anjos do Inferno, Garotos da Lua, Os Namorados da Lua, Vocalistas Tropicais, Quatro Ases... Estaba de moda tener un grupo vocal e iba a escucharlos porque me agradaban esas armonías vocales. Los americanos también tenían ese tipo de grupos. Se ganaba poco con ello porque era un sólo sueldo para dividir en cinco, así que todos tenían diferentes profesiones para costearse la vida. Un día, João Gilberto, que formaba parte del conjunto vocal Os Garotos da Lua, aparece en el estudio recién llegado de Bahia y después de mirarme un cierto tiempo dice “es verdad”, pero nunca supe qué era esa verdad. Debía de ser referente a eso de que nos parecíamos pero nunca me lo explicó.

Serenidade: Tom y João Gilberto siempre hablaron de la importancia de João Donato en sus músicas pero hablando contigo parece como si esa afirmación no fuera muy trascendente o no le dieras mucha importancia ¿es así?

Donato: No, no es así. Creo que la importancia es fundamental cuando uno hace una cosa que considera seria, que tiene valor. Yo creo que lo que hago es de la mayor seriedad y lo hago con la mayor sinceridad pero creo que no es necesario para ser serio ser sobrio. Se puede ser serio y ser divertido a la vez, de la misma manera que se puede ser divertido sin tener que estar haciendo chistes porque no es necesario hacer gracias con cosas que no la tienen. Lo que sí es cierto es que no soy un famoso, una big star, una pop star. Ni lo pretendo, ni me gustaría. Mi felicidad es la de ser una persona normal. Para mí todas las personas son importantes, desde el rey hasta el empleado que friega los servicios. Todos son buena gente, son gente a admirar y te pueden enseñar muchas cosas, hacerte compañía. Una persona se puede morir sola en unpalacio. Por eso, la gente normal es más feliz, tiene menos problemas, o tiene tantos que no quiere ni acordarse de ellos. La música es un remedio fantástico para los males del alma. Si hay una persona triste, la puedes cambiar con la música.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serenidade: Wanda ¿Cuál es el disco que prefieres de todos los que has grabado? Personalmente me gustan los de Brasil’65, Softly, pero tengo debilidad por Vagamente.

Wanda: Prefiero Vagamente, sin duda. Fue el primero, fue grabado con mucho amor y tuvo una gran importancia en mi vida. Cuando llegué a Japón por primera vez me llevé una gran sorpresa porque la gente iba a los conciertos y llevaban Vagamente. Todos lo adoraban y fue como si fuera un hijo al que ves después de mucho tiempo en la otra parte del mundo y te da esa alegría. Hay varias cantantes en Japón que les influyó igual que les ocurrió a otras cantantes en Brasil en el año 64. Donato también ha dicho que le gusta Vagamente y eso también es muy importante para mí.

Serenidade: Donato ¿te acuerdas de este disco, de Deodato/Donato? ¿Es cierto que diste instrucciones de que le dieran las cintas a Deodato, que el sabría qué hacer con ellas, y regresaste a Brasil?

Donato: Faltaban unos arreglos y había muchos metros de cinta. Tenía sólo dos días de estudio. Uno para la base y otro para los arreglos y no dio tiempo a acabarlo. Yo tenía que viajar a Brasil y le dije “Acábalo por mí, por favor”. Pusieron los dos nombres juntos en la portada y eso en su momento fue un problema porque era un disco sólo mío, pero utilizaron el prestigio de Deodato para lanzar el disco y su abogado se enfadó porque en esa época él tenía un hit-parade, Así habló Zarathustra. Al final, cambiaron la portada y dejaron sólo mi nombre. De hecho yo ni siquiera conocía quiénes habían tocado en el disco. Estando ya en Brasil me enteré de que tenían el disco en Radio Jornal do Brasil. Cogí un taxi y me fui para allá. Cuando lo vi, la primera sorpresa fue la de que era un disco compartido. Luego, como se había hecho con muchas prisas, no sabía quién había tocado y cuando lo escuché descubrí que había un silbato “¿quién ha puesto ese silbato en mi grabación?”. Había sido por culpa de Ray Barreto. Deodato me contó que Barreto estaba silbando durante la grabación, se quedó con la idea, lo tocó con una especie de silbato y llamó a la canción Whistle Stop. Hay otro título gracioso como Where’s J.D?, ¿Dónde está João Donato? Como yo me marché corriendo, él no sabía cómo se llamaban los temas y les puso esos nombres. Capricorn ya estaba así porque es el signo de mi hija, Nightripper es invención de Deodato; You can go, que después tuvo una letra escrita por mi hermana Elisa y Batuque que surgió en el propio estudio. A mí me encanta inventar. La mitad de ese disco está creado en el estudio, improvisando. Muito a vontade, Depois de Natal son músicas y títulos que surgieron de forma espontánea. Las canciones son más complicadas porque tienen que tener una letra pero las músicas no. Anoche mismo toqué una música improvisada porque me canso de saber qué va a pasar y quiero cosas inesperadas. Aunque haga eso la gente se divierte igual porque como no conocen la música que estás tocando tampoco importa que yo no sepa qué música estoy tocando.

Coda:

Wanda pregunta qué hora es. Se disculpa porque debe marcharse. Ha sido un verdadero placer, un sueño hecho realidad.

Donato mira a los discos que he traído y pregunta "¿hay tiendas de discos por aquí?". "Sí, claro. No tengo nada más que hacer, si quieres podemos ir juntos". Nos montamos en un taxi y ponemos broche final a la tarde comprando discos, calcetines, comiendo perritos calientes, bebiendo granizados de limón, horchata, eligiendo colonias que recuerden a España... Mientras, Donato me confiesa su pasión por Stan Kenton, de cómo la primera vez que lo escuchó por la radio la impresión le hizo pasar la noche en vela; me cuenta que se ha reencontrado con Bud Shank recientemente, que quedaron para tocar y que van a sacar un disco juntos, "Estoy relanzando su carrera" dice en su español con acento mejicano; tiene curiosidad por saber cuánto cuestan los coches Smarts, le encantaría llevarse uno a Brasil y pregunta si los alemanes tiene coches de esos en su país, "Supongo, João, creo que los han inventado ellos". De vuelta al hotel, le pedimos al taxista que pase por el Santiago Bernabeu para que Donato se lleve una foto de recuerdo. Lo dicho: un sueño hecho realidad.

Serenidade

Manual del usuario
Números atrasados
Artículos
División estereofónica
Email
Enlaces